
Más de un año lleva ya Miguel en el equipo de EmotionLAB, estudio de arquitectura y diseño que se dedica a transformar espacios educativos. Y vaya si ha merecido la pena. Él vivió una discapacidad sobrevenida que lo mantuvo seis años sin trabajar, hasta que esta oportunidad llegó y se convirtió en algo más que un contrato: una relación estable, de las que funcionan por las dos partes.
Miguel lo tiene claro: volver al trabajo le ha devuelto mucho más que un sueldo. Recuperar la rutina, sentir que forma parte de un equipo, tener objetivos compartidos, después de años de parón, eso tiene mucho valor.
Y en EmotionLAB lo confirman. Lo que más destacan es la energía que trae alguien que vuelve al mercado laboral con tanto entusiasmo. Miguel llegó con una motivación contagiosa, con ganas de demostrar y de aportar, y eso se nota en el día a día del estudio. Por eso aseguran que están encantados con este tipo de contrataciones, y reconocen que desde FAMDIF les hemos allanado el camino.
Desde nuestro Servicio de Integración Laboral también respiramos tranquilos. Para nosotros, haber sido el puente en este proceso es motivo de orgullo. Ayudamos a Miguel a dar ese empujón que necesitaba para volver, con acompañamiento, confianza y sin prisas. Y eso, en estos casos, marca la diferencia. Nuestra labor como intermediarios agiliza la búsqueda del perfil adecuado y garantiza que tanto empresa como trabajador tengan todo el apoyo desde el minuto uno.
Desde EmotionLAB lo resumen así: la experiencia ha sido enriquecedora para todos. Y animan a otras empresas a dar el paso con entidades como FAMDIF, porque la inclusión laboral, cuando se hace bien acompañada, es mucho más natural y beneficiosa de lo que parece.
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